sábado, 26 de mayo de 2012
La invención de Hugo
Todo tiene su propósito. Hasta las máquinas. Los relojes te dicen la hora. Los trenes te transportan. Hacen lo que deben hacer. Quizá por eso me ponen triste las máquinas rotas. No hacen lo que deben hacer. Quizá sea igual con las personas. Si pierdes tu propósito, es como si te rompieras. ¿Cuál será mi propósito?
Me imaginaba que todo el mundo era un enorme mecanismo. A las máquinas no les sobran partes. Siempre tienen las piezas exactas que necesitan. Así que pensé que si el mundo es un gran mecanismo... yo no podía ser una pieza extra. Tenía que estar por alguna razón. Eso significa que tú estás aquí por alguna razón.
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