lunes, 18 de noviembre de 2013

La anunciación a todas las almas

¿Es acaso el vivir el objeto de la vida? ¿Quedarán atados los pies de los hijos de Dios a esta tierra miserable? 
¡No vivir, sino morir, y no fabricar la cruz sino subir a ella, y dar lo que tenemos sonriendo!
¡Esa es la alegría, ésa es la libertad, ésa es la gracia, ésa es la juventud eterna! 

Pueda tu padre allá arriba verte por toda la eternidad en ese lugar que te ha sido reservado!


¡Que vale el mundo comparado con la vida? ¿Y de que sirve la vida, sino para darla? ¿Y por qué atormentarse cuando es tan simple obedecer?

La anunciación a María

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