"No soy capaz, en esta oscura tarde de viento, atrio del viento, de responder al estado de ánimo particular con el que me escribiste. Estoy demasiado cansado. Y lo único que siento -y mi fidelidad a los amigos más queridos es un símbolo experimental de ello- es que la esencia de la vida, de las aspiraciones, de la felicidad, es el amor. Un amor infinito, inmenso, que se ha inclinado sobre mi nada, y ha creado de ella un ser humano, un grano de polvo en cuanto al cuerpo, pero sin límites en la apertura ávida de la verdad y de amor que constituye su inteligencia y su corazón. Un Amor infinito, enorme, que ha realizado el disparate de hacerme infinito como Él, a mí que, como ser creado, soy polvo finito".
Don Guissani
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