martes, 19 de junio de 2012

La Sombra del Ciprés es Alargada .Capitulo IX



Que sentimientos más inefables le inundan a uno cuando después de una ausencia de muchos años se vuelve a poner el pie en el lugar donde discurrió la primera infancia! Parece como que hasta el más mísero hierbajo - ese hierbajo reseco, cuitado,  que surge junto a una tapia de adobes- se vuelve  para vernos pasar e inquirirnos  por las causas de nuestro retorno: "¡Hombre!, ¿Tú por aquí?  Ya te habíamos echado de menos.




Llevaba a Ávila tan metida en el corazón que al descender del tren y pisarla me pareció que jamás  había salido de ella. Era una sensación dilatadamente acogedora, como si cada calle, cada casa, cada piedra, cada átomo de polvo que participara en la existencia real de la ciudad me expresase jubilosamente su cordial bienvenida





Que dura escuela he tenido -pensé- ; ¿Tiene algo de extraño que mi alama siga una senda tan tortuosa?


"Por aquí pasó la  vida -me dije-; detrás, más detrás, vendrá la Historia espigando los lugares donde la vida discurrió. Éste este es el sino de los humanos; morir, desaparecer, mientras la médula de sus hechos les supervive."



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