Y ahora abarcaba con clarividencia su exacto sentido del ritmo vital. El mundo era un equilibrio, una sucesión alternativa de montañas y valles, donde la tierra apelmazada para engendrar un monte serviría en su caso para rellenar la oquedad del valle contiguo y dejar la superficie de la Tierra lisa, sin el menor obstáculo.
Todo el mundo es proporción, compensación y equilibrio.

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