sábado, 23 de junio de 2012

... teníamos na nube...¿Será para siempre? ¿Será para la eternidad?



“Un nublado se cernía sobre los pensamientos del hombre; eran tiempos lamentables como el clima. Sí, cuando estábamos juntos, de niños, teníamos una nube de tristeza en el alma… Esta es la historia de aquellos viejos miedos, e incluso de aquellos infiernos vacíos, Y nadie salvo tú podrá entender la verdad que cuenta, las dudas que nos asaltaban de noche, mientras hablábamos enardecidamente. Y en la calle amanecía de pronto. Antes de hacerse la luz en la cabeza”. Gilbert K. Chesterton, a su amigo Bentley, dedicatoria de El hombre que fue Jueves.

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